En nuestra mesilla de noche se encuentra el libro “Al otro lado del escaparate” de Toni Segarra una lectura recomendable.
En este libro uno de nuestros archiconocidos creativos nacionales divaga y disecciona el panorama publicitario y sus pensamientos acerca del mismo.
Durante varios capítulos reflexiona acerca de la publicidad y el arte, la publicidad y el cine, y las diversas fuentes de las que se nutre la creatividad.

Lanza una idea interesante acerca de cómo los publicitarios nos apropiamos de todos esos estímulos que muchos artistas o cineastas han colocado en el imaginario colectivo, para hacerlos converger con una marca o producto, de tal forma que el público sea capaz de identificarlos de una forma sencilla y asocie una serie de valores/ estímulos a dicha marca o producto.

También habla de que la publicidad no es arte, tenemos un objetivo final que es la venta, así como el arte tiene una finalidad mucho más amplia como puede ser la libertad de expresión del artista. Quizá por eso muchas veces anuncios que pueden considerarse obras de arte acaban en el olvido, básicamente porque no cumplen con su finalidad.

Pero hoy queremos traer una excepción que no confirma estas reglas, porque os presentamos las latas de Campbell’s soup que se han creado en homenaje al artista Andy Warhol, quien fue capaz de elevar la publicidad al arte y el arte a publicidad. Recurriendo siempre a objetos cotidianos a nuestro día a día, y con esas referencias conseguir crear una pieza que se encuentra no solo en vallas, también esta en camisetas, bolsos, chapas, museos… Y cualquier objeto susceptible de ser parte del mercado.

En conclusión la publicidad y el arte caminan por lugares cercanos, dependerá de cada caso saber cual puede ser la combinación perfecta.



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