Aunque parezca mentira, el fútbol corre por las venas de este blog. Por eso hoy vamos a permitirnos un homenaje. Porque hoy vamos a rendir homenaje al gran Zinedine Zidane.
¿Cómo?
Mostrando el homenaje a modo de escultura que ha realizado el artista argelino Adel Abdessemed. Una pieza de bronce de 16metros de altura, que representa el momento exacto en el que el astro francés, golpeaba con su prodigiosa calva el pecho del tosco Materazzi.

Una acción que dio la vuelta al mundo. El considerado por muchos, mejor jugador de la historia, dejaba los terrenos de juego oficialmente expulsado tras una acción antideportiva.
Pero analicemos la secuencia de hechos.
Zidane en ese momento era un jugador que lo había ganado todo: Balón de Oro, Mundial, Champions (con aquella volea digna de un bailarín de ballet) Liga… no le faltaba nada en su vitrina.
Incluso en ese mismo partido se había permitido el lujo de batir al gran Buffon de aquella época, con un penalti a Panenka.
Ese hombre ya lo había hecho todo. Bueno todo, todo… no.
Le faltaba solo una cosa.
Y fue encargarse del gran “capo” de los terrenos de juego, del unos de los jugadores más sucios que el fútbol moderno recuerda. Le provocaron lo suficiente que pudo decir, mi carrera acaba así y ahora.
Y eso amigos/as es un gesto grande. Aunque en el Pompidou, lugar donde está expuesta, lo consideren una oda a la derrota.