Hoy vamos a hacer un repaso de la mano del diseñador gráfico Velckro por el mundo de la historia del arte, la historia del cartel y por lo tanto la historia del diseño.

5 ejemplos de influencias para el diseñador, que marcaron sus inicios y su estilo.

Las influencias son aquellas fuentes que inspiran a un creador a realizar su obra por unos senderos determinados. Será punto fundamental a la hora de determinar técnicas, temáticas, estilos, representación… en el fondo es ese lugar secreto de donde salen las musas.

Después de hablar personalmente con Velckro, al igual que con Vicente García Morillo o Pablo Abad, los 3 coincidieron en la idea de que las influencias son muy importantes para su trabajo. Y también los 3 apuntaron que sus referentes no están en su mayoría en gente de la actualidad. En su método de trabajo echan la vista atrás para encontrar orígenes que puedan ser el punto de partida de su próximo trabajo. Y de eso vamos a hablar hoy.

La pregunta clave es sencilla ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La primera de las fuertes influencias que recibió Velckro en su tardía formación (comenzó a estudiar diseño a los 26 años en Barcelona) fueron los grabados japoneses que llegaron a Europa en tiempos del impresionismo.
La pieza que le cautivo y que de una forma o de otra siempre ha estado presente es
“La gran ola de Kanagawa”



Una pieza de Hokusai un artista japonés experto en la técnica del Ukiyo-e que tanto fascino a un artista como Vincent Van Gogh.



El mundo del arte cambió con los impresionistas, gracias a ellos comenzó a pintarse la realidad de una forma más subjetiva. Y ellos bebieron de aquellas estampas y grabados japoneses que llegaban a Europa, entre muchas otras formas, como embalaje de los objetos que provenían de Japón.
Los fuertes trazos negro, las grandes manchas de color sólidas. La manera en que simplificaban las formas hasta convertirlas en simples composiciones que se entendiesen, pero que perdían todo el realismo en cuanto a perspectiva e incluso proporción. Llegaron a estos artistas por casualidades del destino y se convirtieron en influencia para ellos también.
Era como volver a lo que renegaron en el románico pero de una forma distinta. La semilla que más tarde recogerían artistas como Lautrec o el amigo Depero del que también hablaremos.
Lo curioso es que “La Gran Ola de Kanagawa” ha terminado en el salón de su casa, también por casualidades del destino.

La segunda de las influencias o tendencias que marcaron a Velckro fue el trabajo de los artistas de la Secessión Vienesa. Fue un grupo de jóvenes que contrarios a lo cánones establecidos, y repudiados en las exposiciones de la época deciden generar un grupo de artistas con una serie de parámetros comunes a la hora de entender el arte. Con el famoso artista Gustav Klimt, Kolo Moser o Joseph Maria Olbrich entre sus filas.

Lo que plantearon fue otra forma distinta de entender el arte, más espiritual, de una forma mucho más simbólica. Tomando la mitología para transmitir el significado, pero utilizando una visión y técnicas muy diferentes a lo que se llevaba en Paris , Munich o Londres en aquellos momentos.
En palabras del propio Velckro.

“Fueron los primeros en rellenar espacios en de la obra con patterns. Y además hechos manualmente”




Las formas geométricas, y su manera de tratar la composición fueron uno de los aspectos que influenciaron a Velckro.

No es algo que cojas y una pieza suya y digas: “mira esto es culpa de su influencia de los Secessionistas”. Pero tener esas cosas en la cabeza si puede hacer que a la hora de crear todo fluya mejor.
Otra de las cosas que le marcó de la Secessión es el uso de la tipografía y como adaptaban las tipos a los espacios para completar las composiciones de una manera equilibrada.

Además de los japos, los vieneses, también había otro artista del pasado que llama especialmente su atención. Es el caso de Fortunato Depero. Un polifacético artista italiano de principios del S XX revolucionó el panorama pictórico italiano.

Él junto con sus colegas Marinetti o Bala fueron capaces de crear un moviendo de vanguardia italiano con un estilo propio, igual que en los casos que hemos visto anteriormente pero con matices muy diferentes.
En cuestión de 5 años y con una estrategia de comunicación nunca vista antes, consiguieron despuntar. Pero “Los Futuristas” ese moviendo que se fundaba entre Guerra Mundial y Guerra Mundial, tenía los días contados.
No existían unos parámetros tan comunes entre las obras de los artistas como en la Secesión, eran más bien filosofías y formas de pensamiento lo que les unían, y más tarde lo que les distanciaría también.
Por eso Depero en la década de los 20 y los 30 trabajo en Nueva York. Se instaló allí para realizar el arte publicitario.




De este artista le fascinó la forma de tratar los planos, las geometrías, como utilizaba las masas de color para crear las composiciones. Su forma de entender el diseño, fue otra de las influencias que quedaron en Velckro.
La verdad es que de Depero podemos hablar durante mucho más rato, puesto que trabajo para multitud de marcas e hizo una serie de portadas para revistas como Vogue o Vanity Fair entre1930 y 1936.
Pero sobre todo hay que destacar el trabajo para Campari, licorera con la que colaboró desde los años veinte hasta inicios de los treinta, estableciendo una serie de inolvidables iconos publicitarios en relación a esta marca. Fue el encargado de realizar la propia botella invertida de Bitter Campari o el del “Número Único Futurista Campari” de 1931,un libro de imagen corporativa creado por el artista.

Sus imágenes esquemáticas en blanco y negro, o rojo y blanco, con las que creaba toda una serie de formas mediante figuras geométricas, tipografías, y formas, que daban una imagen singular a cada uno de sus carteles, pero todas guardaban una misma línea y se asociaban fácilmente al estilo del artista.

Pero no debemos extendernos más para no aburrir a la gente.

Y pasamos a lo actual. Bueno aquello que estaba cercano a él cuando empezó en el mundo del diseño. Cuando comenzó a ser diseñador, todo el mundillo iba muy ligado a hacer flyers. Que tampoco es un trabajo en el que se encuentre mal, puesto que tiene mayor libertad y no está tan atado a imposiciones de marca y demás trabas.

En ese mundo de los flyers destacaba la obra de Inocuo, o al menos Velckro se fijaba más en la obra de este diseñador que la de cualquier. Con ese estilo tan urbano, con las grandes manchas y las superposiciones que aportaba a sus piezas.



Las caligrafías rollo tag, la suciedad que abundaba en la imagen… Inocuo por así decirlo era un poco el punto de partida o un espejo donde mirar para alcanzar lo que quieres. Ahora reconoce estar bastante más alejado de ese estilo, será porque a avanzado hasta conseguir un estilo propio que lo define como Velckro Art Work.

Y como última de sus influencias, un guiño a nuestras preferencias, el graffiti o arte urbano de Barcelona entre 2001 y 2005, cuando por aquel entonces no estaba prohibido pintar. Las obras de Sixeart, Zosen, Pez, el grupo de “las ovejas negras” y toda una serie de nombres de lo que fue Meca del graffiti.
Todo el mundo que quería ser alguien fue a Barcelona a pintar por aquellos años. Y tuvo la suerte de estar allí para ver todo lo que se estaba generando.

El estilo que más le gustaba era el colorista, tirando a dirty, que tenían estos artistas, el “happy style” de Pez, con el uso de manchas planas, figuras muy geométricas, y composiciones imposibles para rellenar el espacio a base de repetición.

Para terminar y no alargarnos más, nos mostró su último trabajo. La reinterpretación del Ecce Homo que hicieron una serie de diseñadores para Yorokobu.



Confesó rápidamente que la idea de reinterpretar un tema religioso no era algo que le entusiasmará. La religión no va con él. Por eso pensó que la mejor forma de cambiarle la cara al Cristo del famosos cuadro, sería haciéndole una cirugía.
De esta forma la restauración sería un éxito.
Comenzó poniendo una especie de vendas sobre la cara/huevo, al final esas vendas se convierten en una especie de tiritas de diferentes colores que componen la cara del Ecce Homo. Con una restauración de nariz perfecta, todo hay que decirlo. Sí queréis ver más acerca de este proceso, en Yorokobu tenéis bocetos para ver.

Por último contar como curiosidad, que Velckro no sabe dibujar a mano alzada es un diseñador puro. Y mantiene tan vivo su espíritu de la vieja escuela que ilustra con Freehand. Después lo pasa a Photoshop y le añade texturas.
Esto ha sido todo. Y fue un placer asistir a su charla.

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